Ante los ataques de Turquia sobre el Norte de Siria (Rojava)

Desde el pasado lunes 9 de octubre, tras las declaraciones del presidente Trump que daban vía libre a la invasión turca en el Norte de Siria (Rojava), hemos visto como se sucedían las incursiones en zona siria, los bombardeos y las ejecuciones a manos del ejército turco y sus milicias islamistas aliadas. Hasta hoy la guerra avanza hacia una situación cada vez más crítica.

La actuación de Estados Unidos no es de extrañar, pues la presencia de activos estadounidenses en zona kurda y su apoyo militar en la lucha contra el DAESH (Estado Islámico) no constituía una alianza política, sino táctica y temporal que las kurdas llevaron a cabo en una situación de guerra y necesidad. Las kurdas suelen decir que sus únicas amigas son las montañas y es que ningún estado ha sido su aliado, históricamente han sido perseguidas y su cultura negada. Se cumple ya un año y medio desde el verdadero comienzo de la invasión, con la toma del cantón de Afrín (en Rojava) por parte del ejército turco, provocando el desplazamiento de más de 100.000 personas y llevando a cabo un proceso de limpieza étnica y turquificación de la zona.

Las kurdas han sido y siguen siendo a día de hoy un agente indispensable en la contención y erradicación del DAESH, un mal que desolaba Oriente Medio y que atenta contra la vida de miles de personas en todo el mundo.
Nos han demostrado que es posible vivir en una sociedad feminista, diversa, plural, ecologista y organizada mediante una democracia radical y de base. Una sociedad en continua construcción y aprendizaje que afronta sus contradicciones mediante la autocrítica constante y que lucha por ser cada día mejor.

Son un símbolo de lucha, de vida y de resistencia que se ha convertido en ejemplo a seguir para las revolucionarias del mundo. Ayudaron a librar al mundo del DAESH, pero también nos dieron la esperanza de que, en plena posmodernidad, con un capitalismo más fuerte que nunca y al límite del colapso ambiental, sigue siendo posible una sociedad autoorganizada, democrática y justa, con la vida en el centro.

Es por esto que desde Apoyo Mutuo, como revolucionarias e internacionalistas, enviamos todo nuestro apoyo al pueblo kurdo. Sabemos que están preparadas para resistir, pues es una resistencia que llevan años preparando, que están organizadas y son fuertes. Enviamos también todo nuestro respeto hacia las miles de mártires que han caído tanto en la lucha contra el DAESH, como en la lucha contra el régimen fascista de Erdogan, una lucha que es por la vida, por la igualdad y por la libertad de los pueblos.

No a la invasión en el Norte de Siria
Defendamos la revolución de Rojava
¡La lucha es único camino!

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