21D: Tumbar el régimen, construir democracia

Llevar un consejo de ministros a Barcelona es la respuesta que da el PSOE a la amplia mayoría de catalanas y catalanes que defienden el derecho a decidir, esto es, el derecho a la autodeterminación de su pueblo. Un gesto absolutamente irrelevante a nivel material que contrasta con las duras sentencias (estas sí, absolutamente tangibles) aplicadas a quien ha dado pasos para cuestionar la unidad de España. A día de hoy algunos exconsellers siguen en prisión preventiva mientras otros tantos se encuentran exiliados; sobre todos ellos recaen las exageradas peticiones de la fiscalía. Se suma a esta situación la amenaza latente de la suspensión de la autonomía, ya aplicada por el anterior gobierno con el apoyo del PSOE. En este contexto de represión política, evidente para una mayoría social no sólo en Catalunya, el gobierno plantea un gesto inútil que es entendido bien como una burla, especialmente aquellos no independentistas, o bien como una imposición, sobre todo por parte de quienes aspiran a romper con España.

La propuesta muestra una vez más la desconexión del gobierno español con respecto a la realidad de los catalanes y catalanas. Como era de esperar, los CDR han acogido la convocatoria del consejo de ministros convocando una jornada de lucha. El conflicto territorial, extremado por los elementos más centralistas y reaccionarios del régimen, continúa abierto. El argumentario españolista y autoritario de la derecha fue comprado en parte incluso por personas de la izquierda española, pero la sociedad catalana ha demostrado sobradamente en los últimos años ser políticamente consciente y estar organizada para dar respuesta a sus demandas: derecho a decidir, exigencia de detener la represión y, en definitiva, una aspiración lógica y legítima de romper con el régimen borbónico y establecer, si así lo quiere la mayoría, una república catalana. Demandas que todos los que defendemos la democracia deberíamos asumir y hacer propias.

Quienes creemos en un modelo político radicalmente democrático y confederal no podemos perder la oportunidad de cuestionar un régimen autoritario y represivo que sólo sirve a la minoría privilegiada. Tumbar el régimen es abrir la posibilidad de acabar con la represión, con el centralismo, con la monarquía. Pero además es impulsar unas instituciones populares surgidas desde la autoorganización y que pueden ser fundamentales para atajar muchos de los problemas diarios de la mayoría social: el paro, la pobreza, la desigualdad, el machismo… Esas instituciones democráticas pueden ser el germen de la democracia ecosocialista, feminista y libertaria a la que aspiramos.

Por todo ello, el 21D animamos a todas a profundizar en la brecha abierta al muro.

¡Tumbemos el régimen!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.