La necesidad de un plan para transformar la realidad

La militancia y el activismo social son algo sacrificado, son muchos los esfuerzos que invertimos en las luchas de las que somos partícipes, a la par que son muchas las cosas que dejamos de hacer por nuestra militancia.

Todo ello por una profunda convicción de que es posible transformar nuestra realidad inmediata y nuestro futuro colectivo.

Quienes luchamos desde los movimientos sociales y populares somos conscientes de esto, pues hemos comprobado que luchando mediante la acción colectiva somos capaces de conseguir los objetivos que nos marquemos. Hacemos asambleas para establecerlos y marcar una estrategia, un cómo, para el camino hacia nuestra victoria, nos coordinamos con otras entidades para multiplicar fuerzas y visibilizar nuestros conflictos. Éste sería el modus operandi del activismo.

Pero también somos muchos los que vemos en estas formas límites y carencias, sentimos que vamos a reacción de la agenda política de las élites, que luchamos a la defensiva y que entre las distintas luchas no existen grandes nexos. Tenemos la intuición de que para transformar la sociedad hace falta algo más que el conjunto de las luchas existentes: hace falta un plan que dé un sentido transformador a nuestras luchas, que haga de ellas el relato de la transformación social.

Este plan sería la suma de dos conceptos: programa y estrategia. Entendiendo programa como el marco de sociedad que anhelamos, y la estrategia los pasos que podríamos dar para caminar hacia dicho horizonte. Por tanto, la estrategia es el nexo entre las luchas de hoy y la sociedad del mañana. Es bastante desesperanzador que hayamos convertido el hecho revolucionario en un fetiche léxico, se evoca a la revolución desde los distintos altares ideológicos, pero pocos, y dispersos, son los que suman en la tarea de construir un camino hacia el necesario horizonte revolucionario.

En tiempos de elecciones, donde los partidos electoralistas tratan de sacar rédito de las luchas sociales mostrándose como su expresión política, es más necesario que nunca el repensar las carencias que tenemos como movimiento y hacer ver la irresponsabilidad de jugarse todo lo luchado en este último ciclo a la vía del asalto al Estado. Pero, claro, si nos mostramos incapaces de generar ilusión y posibilidad de transformación social, ¿cómo pretendemos hacer frente a la seducción de ganar poder político?

La ilusión, como hecho subjetivo, deberíamos poder generarla mediante la regeneración de los valores comunitarios, la vieja idea de una comunidad de intereses, que mediante las luchas sociales haga cierto el grito de “la lucha es el único camino”, ilusión por un futuro que ganar.

Y para materializar la ilusión en realidades, empezar a constituir hoy los cimientos de la sociedad de mañana, mediante la estrategia del Poder Popular, entendiendo tal como un proceso que a la par que acumula fuerzas, recursos y experiencias, se constituye como un poder que disputa las distintas áreas de la hegemonía (cultural, política, económica, territorial…) al poder actualmente hegemónico de las clases dominantes organizadas en torno al Estado. Esa acumulación nos permitirá derrocar el poder establecido e instaurar el programa democrático.

Arturo Martínez, miembro de Apoyo Mutuo.

https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/28741-la-necesidad-plan-para-transformar-la-realidad.html

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