No podemos tomar el gobierno, debemos tumbarlo

Las elecciones del 26 de junio arrojan un resultado sorprendente. El partido del gobierno revalida y aumenta su victoria. El PSOE aguanta y Ciudadanos ejercerá de la muleta necesaria para que los dos viejos partidos puedan continuar expoliando la riqueza social generada por el pueblo con su trabajo. El fracaso de la subalternidad de Unidos Podemos ante el PSOE invita a tener escasas expectativas de un pacto, que sería la estocada definitiva para la “hipótesis Podemos”, dando alas al auténtico partido del Régimen.

Todo aparenta a que no se van a producir cambios sustanciales ni en el aparato del Estado ni en las políticas sociales y económicas del futuro gobierno. La ola neoliberal continúa arrastrando hasta el fondo cualquier oposición que se le ponga delante. El enemigo resiste, error de aquellos que pensaran que estaba débil y en horas bajas, el Régimen tiene músculo y poder como para seguir reproduciéndose a pesar de las erosiones que se hayan podido producir debido al último ciclo de luchas sociales y las apuestas electorales.

La estrategia electoralista se ha dado con su primer techo de cristal y se ha revelado como lo que realmente es: una estrategia abocada al fracaso, la frustración y el desvío de recursos desde movilización y organización popular. Apostar tantas sinergias a una baza de dudosa posibilidad de éxito acarrea unas consecuencias terribles en el plano más humano tanto de militantes como de todo ese pueblo que depositó sus esperanzas en una urna. El daño hecho por los gurús de la politología y la mercadotecnia es mayor que la victoria electoral de las fuerzas conservadoras.

Quienes apostamos por una transformación social profunda y la construcción de una sociedad democrática de forma colectiva sabemos que el camino que hemos elegido es largo y no tiene atajos. Es el momento de transformar toda esa ilusión generada por las urnas en un auténtico movimiento popular que sea capaz de convertirse en la Oposición al gobierno.

No es el momento de analizar unos resultados electorales, han ganado quienes ganan siempre, quienes hacen las reglas del juego y quienes se las saltan si fuera necesario. Es el momento de hacer un balance estratégico amplio y profundo, hemos tenido un gran ciclo de luchas sociales que ha sido incapaz de cristalizar en organizaciones populares de masas o en grandes victorias concretas, acabamos de pasar el ciclo electoral más largo y disputado en décadas. Es decir, ya hemos acumulado experiencias, éxitos y fracasos. Construyamos un camino desde el análisis democrático y participado que permita erigir al movimiento popular como agente de transformación social. Recuperemos las luchas que supongan una ruptura y no un mero cambio: Impago de la deuda, desprivatización de los servicios públicos, liquidar las reformas laborales o proceso constituyente.

Esta es nuestra propuesta, avanzar en lo social, construir poder popular en lo político. Cuando tomar el gobierno no es una opción, la única opción es tumbarlo.

Arturo Martínez, militante de Apoyo Mutuo

@armin_tamz

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